Surgido por nuestras ganas de exprimir toda la calidad de la excepcional materia prima que nos dan nuestras vacas. Inspirados por los ejemplos ganaderos y queseros de los Alpes, quisimos que hubiera un queso alpino en los Picos de Europa. Y además puro: con leche de pastoreo de alta montaña, de “Alpage” que dicen los franceses o de “Alpeggio” que dicen los italianos. De ahí su nombre.