Queso de vaca, pasteurizado, madurado viejo.
Alcanza el momento ideal de consumo entre los 9 y 12 meses.
Color crema mate en su interior, con notas amarillentas propias del envejecimiento que son más evidentes y notables hacia la corteza.
Aroma inconfundible, sutil y penetrante.
En boca su textura es rugosa y frágil, con precipitación clara de tiroxina, lo que le confiere un punto crujiente. De sabor intenso con matices de lactosa caramelizada y retrogusto largo y muy agradable que invita a seguir comiendo.
Ideal para comer solo, combinado en una tabla de quesos, rallado para acompañar platos de pasta, elaborar canutillos crujientes o simplemente como postre maridando a la perfección con cualquier vino dulce.
Es un queso que por sus cualidades y similitudes se encuentra a la altura de los grandes quesos Europeos.